lunes, 11 de agosto de 2008

Rigo con boquitas


Era sábado por la noche, frío y lluvia afuera, yo con SPM adentro. Sin embargo, debíamos llevar a un mae costarricense a tomarse unos tragos. Una hueva enorme me invadió, pero entonces recordé lo amables que han sido otras personas al enseñarme sus respectivas ciudades, aún con frío y con lluvia.
Fuimos a recogerlo bien lejos, y sin mucho ánimo salimos a buscar acción. El mae no conocía nada, realmente estaba emocionado. “¡Qué linda ciudad!” nos decía, y nosotros claro, sí, aja. “¡Se parece la Habana!” Voltee a ver, estaba viendo emocionado a través de la ventana.
Lo imité, y empecé a ver mi ciudad con más detalle. La verdad es que no es fea, sobre todo de noche, sin gente ni tráfico. Si tan solo no me diera tanto miedo andar afuera. Realmente envidio a los que no viven aquí y salen a turistear sin miedo, sin malos recuerdos de asaltos ni abusos. Me he vuelto un poco malinchista (después de ser muy patriótica), pero luego de comprobar día tras día que la vida aquí no vale nada y que la impunidad reina, admiro la valentía de quienes vienen a conocer Guatemala (si no vean a los viejitos gringos que fueron asaltados por unos “piratas” el fin de semana pasado, mientras descansaban en su bote en Río Dulce, era una pareja y al hombre lo mataron a machetazos por unos dólares).
Volviendo al mae, él quería ir a todos lados, puro niño emocionado. Mi deber, claro, era recomendarle prudencia y quitar la cara de turista. Quedó preocupado un ratito, pero luego luego le regresó la emoción.
Como es músico, quería ir a un bar con música en vivo. La mayoría de lugares estaban medio tristones, vacíos. Intentamos ir a Rockolvuj (o como se escriba), pero estaba muy lleno y el sonido muy alto. Terminamos en Tarboosh viendo a Pancho (o lo que queda de él sin pelo) de Viento en Contra cantando sus canciones favoritas.
Nada especial.
Enfrente, en el Café del Paseo, anunciaban a un grupo cubano. Fuimos, y para nuestra sorpresa, el lugar se ha convertido en un salón de baile. El tal grupo cubano tenía como vocalista a aquel que cantaba “El cejudo”, que por cierto cantó para delicia de los asistentes, que se la sabían completita (el cejudo soy, el cejudo soy, con mis cejas voy y así yo soy feliz). “Esto quería yo, algo más popular y folclórico”, nos dijo el joven mae, que resultó pertenecer a esa nueva generación que adoran la cumbia de barrio.
El lugar estaba lleno de oficinistas escapados, parejas disparejas, hombres y mujeres en-busca-de, esposos que añoran los 80s y se saben todas las canciones de la salsa erótica.
Antojada, como siempre, me fui a comprar un mi sushi y en el camino pasé enfrente de La Barra. Regresé con mis acompañantes con la novedad de que en ese lugar sí que había una fiesta popular.
Allá fuimos pues. Las mujeres gorditas bailando solas, los hombres cantineando a las bonitas, parejas en los rincones brindando abrazaditos con cerveza mixta, ahhhh, la felicidad fácil del proletariado. El cantante, vestido con guayabera, mandando saludos a los festejados, que pedían sus canciones y luego las cantaban como si de eso dependiera su vida.
Recordé cuando trabaja en la USAC e íbamos a La Barra de la avenida petapa el día de pago. Era un cónclave de los trabajadores de las maquilas de los alrededores, que se mezclaban con estudiantes y burócratas en perfecta y fugaz armonía.
Cortázar tiene un cuento magnífico (Las puertas del cielo), donde un abogado se mezcla con las clases populares que van a las milongas con un fin supuestamente antropológico, pero en el fondo se va enamorando de ese ambiente. Desde siempre, soy devota de invadir otras realidades, de todo tipo. Me viene como anillo al dedo en mi trabajo como periodista.
Rigo Tovar revisitado, la cerveza de barril y los frijolitos volteados fascinaron no solamente al mae, sino a nosotros también. Hasta se me olvidó el SPM.

3 comentarios:

fabian dijo...

"Hoy creo creer,o quiero poder imaginar que te consumiste con el paso del tiempo, y que caes encima de mi convertida en gotas de lluvia cada invierno, porque talvez te volviste viento, quiza te volviste silencio, o te volviste pasado pero te quedaste en el tiempo, algunas veces haciendo los minutos eternos, otras veces haciendo que crea que nada tiene valor, o que talvez mi dolor, solo es una costumbre adherida a mi personalidad, y tu te quedaste escondida en mis secretos, alejada de mi realidad."

Autor: El Neco

el VERDE !!! dijo...

tranquila mana... se vale. Recuerdo q una cuata (conocida tuya, x cierto) le estallaba en la ñola cada vez q oía a los ABBA, ella vivió sus 25s / 30s cuando el grupito ese sonaba con ganas... Ella, muy rockera y trovera, odiaba a muerte al cuartetito de suecos. Pero ahora, oírlos le remite a sus buenos años y por nostalgia se echa los tragos al son de Mamma mía, dancing queen, sin importar que intercale los temas entre sus ídolos rockeros (sólo estos, xq la trova ya la mandó a la mierda)...

Imaginate, q dentro de poco nos pase igual y estemos brindando con los primeros hits de britney spears, backstreet gays o Nsync, jajaja...

feliz tarde, grcs x tus comentarios. 1X

J M dijo...

Fabian: no te conozco (¿o si?) pero gracias por estas líneas. ¿Es una canción?
Gracias verde por pasar por aquí, ya sé de quién hablas... y la comprendo 100%.