jueves, 19 de marzo de 2009

Maurice y su sorprendente declaración


Tratando de encontrar la razón de mi constante mal humor estaba, cuando leí en el Facebook que Maurice Echeverría declara oficialmente que ya no es escritor. ¡Puchis! He pensado muchas veces, y no estoy sola, que la vida de este patojo es envidiable: talentoso, discreto (es decir no aparece en cada charla o evento), acomodado y ¡prolífico! no se dedicaba a otra cosa que a leer y a escribir, sin rutinas ni horarios ni jefes. Y ahora nos sale con esto, ¿qué podemos esperar el resto de los mortales?
No sé más del asunto, solamente lo que dice en su columna de El Periódico sobre la religión de los libros, pero me surgen dos ideas. La primera, es que no hay vida perfecta. En el fondo, todos deseamos lo que tienen los otros y fantaseamos con tal o cual situación. Pero hay que tener cuidado con lo que se desea.
La segunda es que el sentimiento es conocido. En mi caso ¿qué tal que no se trata de un bloqueo el que tengo, sino de que ya dije lo poco que tenía que decir? ¿seré realmente escritora?
Maurice dice cosas muy ciertas, la religión de los libros es difícil y pesada. A pesar de ser de los más fanáticos, los escritores y escribidores niegan y niegan su “adicción”. Es comprensible, en parte, al principio se siente cool vivir a través de los libros, rodeada de ellos, literalmente, y que sean el punto central de nuestras vidas. Como si fuera una forma de ser élite, de hablar otro idioma, cuando en realidad es una jerga insoportable para la mayoría de personas.
Uno se harta y empieza disfrutar fuera de ese templo, rodeándose de gente normal y llena de vida, no de palabras. En mi caso, temo mucho que pertenezco más la gente común que a los iluminados literatos, cosa que no es precisamente negativa.
Últimamente prefiero ver cómo mi hijo somata el tambor de su papá, se come los mocos y canta su canción preferida que ir a una tertulia literaria.
Pero ya bien alejadita del mundillo de los que escriben, no puedo dejar de admirarlos por preferir esa vida tan dedicada. Y ahora Maurice declara esto. El admirado y el premiado Maurice. No sé qué pensar…
Retomando mis viejas costumbres literatas, me viene a la mente que Sábato, mi todavía adorado Sábato, dice que ser escritor es un apostolado y que su condición más preciosa es su fanatismo, una obsesión fanática por su creación. Por su parte Flaubert decía que un hombre que ha resuelto hacerse artista no tiene derecho a vivir como los demás. ¿Cómo puede alguien dejar de ser escritor de pronto? Lo más seguro es que fue un proceso.
Por otro lado, veo cómo la nueva generación viene empujando con ganas y con candor, para que nos hagamos a un lado, como lo hicimos otros en nuestros tiempos. Piensan que ser escritor, publicar, dar charlas, firmar libros y la vida bohemia es lo mejor. No saben lo que dicen, pero es mejor.
Quizá el origen de mi enojo es que no me he definido. Como siempre, qué envidia me das Maurice.

5 comentarios:

Rosa Chávez dijo...

Muy acertada Jesikita,me hiciste sonreir pero tambien re-flexionar...buscare la nota completa de Maurice E. Pienso que podemos ser quienes queramos cuando queramos, en el momento en que nos sintamos l@s iluminad@s del volcán perdimos el rumbo...

Patricia Cortez dijo...

jessica: yo no tengo tiempo para escribir y menos para leer, tengo profesión, hijo, esposo, y mi trabajo no tiene ningún horario. estudio y leo mucho pero textos, el año pasado revisé más de 1000 páginas y escribí más o menos 500, pero no puedo dejar de escribir cuentos, y artículos, ahora estoy codificando entrevistas e intentando cambiar el mundo, a veces decimos tonterías pero esto es como una diarrea que tiene que salir. porque si no nos pudre por dentro, aunque no sea tan buena

Leon dijo...

"Leer, por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual". Y lo escribió Borges... Yo me quejaba en Facebook de que por el tiempo, la hueva y la desmotivación ya no puedo leer más de un libro diario. Pero tal vez, ni con cacniones, podría escribir uno al año. Alguna vez soñé con cablearme la cabeza, para que la información llegara por torrentes, a cascadas, sin limitaciones físicas como el sueño. Hoy, en cambio, me pregunto si escribir valdrá la pena en un país como Guate, sordo como tapia a los alaridos de Banshee de los escritores. No será que por eso Maurice ya no quiere escribir? Rimbaud dejó el oficio de las letras y se convirtió en marchante, en vil marchante de marfil porque estimó que la poesía hay que vivirla, en vez de escribirla. Otros, como J.D. Salinger dijeron sólo una vez, y solo una. Y así, como éstos, abundan otros casos, bla, bla, bla...

PJ dijo...

el que usés la expresión "re cool" pauperiza tu artículo, una lástima...

Leon dijo...

PJ, otro fundamentalista de la Royal Academy?