jueves, 18 de septiembre de 2008

Otra vez me censuran por ser sincera

Hay cosas que lo desaniman a uno. Me pasa que doy mi opinión muy convencida sobre algo, segura que es mi opinión y que debe respetarse. Luego, resulta que otros me atacan sin misericordia, como si fuera un delito decir lo que uno realmente piensa.
Para mí, el Premio Nacional de Literatura es algo realmente importante, más allá del monto monetario que se otorga, o de las personas que lo eligen.
Según yo, debe ser un escritor o escritora que tenga una carrera literaria hecha, trabajada. Hablar de edades es difícil, pues si bien algunos opinan que debería tener más de 50 años, la edad puede no coincidir con una obra extensa y bien trabajada.
Pero, suponiendo que empezó a publicar en los 20s, el susodicho o susodicha debería tener unos 60 años, lo cual supondría unos 40 años de ser parte de la cultura guatemalteca.
Claro, en esas décadas debe haber estado activo, produciendo, publicando, y quizá dando charlas, criticando y analizando la literatura guatemalteca. Esto último no se aplica a los escritores que se dedican solamente a crear, pero en realidad la mayoría de escritores chapines no solamente escriben sino también son críticos (o columnistas o profesores) e impulsores de la literatura.
Pero no basta la experiencia y la producción, la obra de un Premio Nacional de Literatura debe haber sido relevante para nuestras letras. Es decir, algo innovador, una obra fresca que represente no solamente su tiempo sino también su ingenio.
Los premios y reconocimientos podrían ser una forma de verificar dichos logros, pero también podrían ser engañosos. Hay artistas geniales que no fueron reconocidos por los críticos de su tiempo, por estar adelantados a él.
Por eso, elegir cada año este premio es difícil. Debemos reconocer que ser artista en Guatemala es difícil. Formarse, producir, publicar, promover y seguirse formando puede ser un lujo para quien debe ganarse la vida. Muchos Premios Nacionales de Literatura se han quedado, seguramente, en la sombra, escondidos en modestos empleos con sus manuscritos abandonados por ahí.
¿Debemos darle el premio al que tenga más méritos aunque no llene los zapatos de un Premio Nacional de Literatura? ¿Por qué no mejor incentivar a los que andan en proceso de convertirse en grandes escritores?
Respeto y admiro a mis colegas escritores guatemaltecos, pero creo que debemos ser honestos a la hora de desear el premio, y los Q50 mil que vienen con él. Me entristece decir que me da la impresión que el a partir de este año se hará una especie de lista de espera. Es decir, tarde o temprano todos lo recibirán. Algunos con más méritos que otros, y quizá un par (espero que más) con los requisitos cabales.
Algunos dirán que estoy hablando puras muladas. ¿Será que me equivoco? Quizá. Pero pienso así.
Dignificar el premio es tarea difícil, la cual, he descubierto con más tristeza todavía, nadie quiere asumir. Seguirá siendo un sueño que se promueva la formación, producción y publicación de más escritores de todas las edades, para luego fomentar la lectura de sus obras entre más guatemaltecos. También es una fantasía que el gobierno se comprometa no solamente a llevar a cabo estos programas sino también a premiar el esfuerzo de estos artistas con una honrosa pensión, o por lo menos un premio significativo que le ayude a vivir con más tranquilidad.
Son tiempos difíciles para la literatura. Dicen que los libros son cosa del pasado, todos somos escritores ahora gracias a la Internet y otros medios parecidos.
El Premio Nacional de Literatura le viene guango al guatemalteco común, lo cual es aprovechado por los gobiernos de turno, que año tras año no solo van ignorando las necesidades de los escritores, sino encima le quitan presupuesto al raquítico Ministerio de Cultura, que ve con envidia cómo su mellizo Ministerio de Deportes se mama casi todo.
Admiro a los de Agacine, que con valentía andan promoviendo una ley que busca favorecer la producción de cine en un país que está en pañales en este campo, cuando no se pueden comparar la cantidad de cineastas a la cantidad de escritores que por siglos ha dado importantes obras, la mayoría de veces por su cuenta, sin apoyo, como pueden. Me parecería justo que si esa ley prospera, se haga lo mismo con todas las ramas del arte.
He dicho.

9 comentarios:

Alexxx dijo...

No te preocupes que siempre habra quienes conocen tu trabajo y lo saben valorar, y esos son los verdaderos escritores.

el VERDE !!! dijo...

querida Jess, cuánto lamento palpar tu desilución al verte de frente a los gigantosauros que tienen menos visión q un cíclope y q por desgracia siguen de culo aplastado, cual vacas pastando.

Con tu opinion expresaste que un cambio es posible, has dado tu aporte a las necesidades actuales de las letras. Sentite aliviada por no ser una de esas voces que cobardemente no tienen los huevos ni los ovarios para cantar tu tonada.

Fernando Ramos dijo...

Jessica: Buscar la dignificación de un premio que ya ha sido otorgado a cualquiera, en todo el sentido de la palabra, no vale la pena; pues muy pocos,entre quienes lo han recibido, tienen obra que valga la pena.

Por otro lado, lo extenso de la obra no es parámetro para decir que se es buen escritor. De nada sirve tener veinte libros publicados si todos son mediocres.

El problema, creo, radica en la falta de autocrítica severa, se es complaciente, si los cuates dicen que lo que escribo está chilero, entonces eso es suficiente para sentirme escritor; y si los cuates dicen que escribo mal, entonces mejor los cambio, busco otros que me lo digan.

Quizá sería bueno proponer una lista de candidatos, para luego elegir al premio nacional de literatura por medio de mensajes de texto. Aprovechando que está de moda.

Saludos

Wendy García Ortiz dijo...

Para muchos es desconocido cómo se maneja el Premio por dentro. Por eso, qué bueno que no te quedaste callada! No te sintás mal amiga! Además de que intentaste dignificarlo, estás denunciando lo que realmente sucede y ese es tu enorme aporte!

CIUDADANO CERO dijo...

No puedo criticar mayor cosa... pero estoy de mutuo acuerdo con relación al dinero que se le inyecta a Deportes y la zozobra que hemos vivido los artistas NACIONALES en todas las áreas del arte guatemalteco.

Hoy hablo en nombre de la ENAP, (perdón se que debería hablar de literatura pero no puedo dejar a un lado esta oportunidad Jessi). Hay que dar un vistazo a lo jodido que estuvimos y están los patojos de la ENAP, no digo Música, Teatro, o Humanidades de la USAC con unos cuantos pelones en letras y filosofía; muchos jóvenes de éstas escuelas y facultades nunca recibieron o recibirán las becas otorgadas por diferentes instittuciones u oganismos, pues éstas han sido desviadas para la gente con conectes en el gobierno, para la gente ricachona, pudiente y autosificiente para tomar las maletas e irse con sus propios recursos. La poca ayuda recibida para las escuelas y facultades, ni hablar: -todavía recuerdo estar haciendo mis crayones pastel con pinturas en polvo del Volcán. ¡Hay pobrecito yo! pero qué pisados-..., Heme aquí confeso de mi lucha contra mi ignorancia y mis limitaciones, ahora luchando No por ser escritor y obtener un premio o reconocimiento, para mí es lejano ello y soy consciente de esto sin tener mayor envidia o preocupación, pero quiero vivir el viaje mágico de la literatura en mi empirismo e ignorancia, le pese a quien le pese.

Lo siento por los escritores jóvenes y mayores, que han dejado las pestañas, sus ojos, sus manos, su dinero, su familia, sus amigos, y nunca se les reconocerá nada o casi nada; talvez algún día demasiado lejano o tardío.
Pero la lucha seguirá siendo, y aunque triste pero cierto, algún día un joven imberbe, rescatará de las librerías de libros viejos y usados, su obra, y serán la luz para generaciones futuras. AMÉN.

Seletenango dijo...

Así es la vida, hay personas a las que no les gusta escuchar la verdad, ánimo, ánimo! que bueno que querrás expresar lo que sentís, ya que hablás en nombre de muchos que piensan igual.

Alfonso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alfonso dijo...

Aunque he intentado incursionar en el arte lo hice desde una posición mas bien carente de esperanza. Creo que aun la sostengo pero después de analizar el asunto hace unos meses caí en cuenta que después de todo el arte es lo poco que hace especial a nuestro país. Ya que menciono la relación cultura/deportes me puse a pensar que si tomamos los dos lugares más representativos de ambos, o sea, el estadio Mateo Flores y el centro cultural Miguel Ángel Asturias, es suficiente para caer en cuenta quién ha aportado más a nuestro país. Además está el turismo, ¿acaso no es nuestro legado histórico la mayor ancla del mismo? Entonces siento que el reconocimiento a los artistas es más que justo. Ahora respecto al premio nacional de literatura pues por lo menos los dos últimos (Mario Roberto Morales y Arturo Arias) tienen mérito de sobra para haber recibido el reconocimiento pero es cierto que se le ha otorgado a gente que no lo merece, pero creo que el reconocimientono debería limitarse al simple hecho de dar una recompensa económica, debería servir para impulsar su obra ya que ¿de qué nos sirve premiar al autor si su obra permanece desconocida?
Muy oportuna objeción Jessica, ya sabe que la censura suele ser más bien una suerte de distinción que le aparta del gusanero de los hipócritas.

Ivan Alejandro Samayoa Solis dijo...

...Sin embargo hay quienes, como tu, que siguen apoyando y expresando verdades, felicitaciones; sientete tranquila que como decía Arsitoteles: "En las adversidades sale a la luz la virtud"