jueves, 17 de junio de 2010

Derecho de respuesta de Ana María Rodas

A petición de la mismísima Ana María Rodas, y con el pesar de alargar más este asunto, tengo que hacer algunas aclaraciones. Ella me pide que publique los mensajes que yo mandé al Consejo Asesor para las Letras, así que con gusto lo hago literalmente gracias al copy/paste.

Yo no sabía de qué se trataba la reunión del 4 de junio, y mandé este mensaje a la secretaria de la Editorial Cultura, encargada de convocar:

Hola Lorena. Le escribo para contarle que no voy a poder llegar, porque tuve un inconveniente en mi trabajo (un texto que urgía que entregué ayer me fue devuelto para correcciones y sigue siendo urgente).
Lamento tanto que esto pase, ya iba para allá pero esto se presentó. Si no es mucha molestia, por favor infórmeme acerca de la próxima reunión.
Suerte a todos por allá. Saludos,


Este mensaje según me explica Francisco Morales Santos no lo leyó nadie por lo que no recibí respuesta.

El 10 de junio amigos de otros medios me contaron que ya sabían quién era el Premio Nacional de Literatura 2010, me indigné ymandé este mensaje:

Hola Lorena, espero que esté muy bien. Solo quería consultarle si el día de la reunión anterior ya se decidió algo sobre el premio, o si va a haber otra reunión.
Le agradezco mucho su respuestas, saludos.


Otra vez, nadie me contestó y ya era de dominio público que Enrique Noriega era el elegido. Así que entonces mandé este mensaje (juzquen ustedes):

Estimados señores escritores:
Me pareció muy poco ético que hayan elegido al Premio Nacional de Literatura 2010 sin contar conmigo. Como le expliqué a Lorena por mail, tuve un contratiempo en mi trabajo, en Prensa Libre, como nos ha pasado a todos muchas veces. Un texto urgente fue regresado para hacerle unos cambios de última hora.
Si no me falla la memoria, en otras ocasiones la elección se hacía más meditadamente, se recibían y se hacían las propuestas y luego en otra reunión se hacía la votación. Además, varias veces algunos votaron a la distancia (una vez yo voté por teléfono, me parece que otros lo han hecho por mail). ¿Por qué ahora no les interesó siquiera saber mi opinión? Francisco Morales Santos me llamó porque ni siquiera habían visto mi excusa, noté seriedad en su tono, pero no me dijo nada más.
Además, no tuvieron ni la cortesía de informarme qué había sucedido, a pesar de que le escribí a Lorena para preguntar. No quiero creer que hay malas intenciones en lo que sucedió, pero también me doy cuenta por qué siempre surgen suspicacias alrededor de este premio.
No puedo negar mi enojo, por eso quise que supieran mi sentir. Aunque muchas veces he tenido diferentes opiniones a las suyas, considero que eso ha sido positivo. Además, todos ustedes merecen mi admiración y mi respeto, por lo que no comprendo su actitud tan poco cortés hacia mi persona. ¿Esto significa que ahora estoy fuera del Consejo Asesor? ¿qué dice en el acta de elección? ¿qué le dirán a los medios, que estábamos todos?
Les agradecería alguna respuesta, alguna explicación, alguna amabilidad de su parte.

Gracias.


Dos de los miembros me respondieron amablemente, uno para contarme que le pasó lo mismo que a mí y que eso le preocupaba, y el otro explicándome que nunca se enteró de mi excusa. En este punto debo aceptar que decidí subirle el tono a los mensajes para provocar al fin alguna reacción de quienes se negaban a contestar, por lo que envié este mensaje:

Estimados X y Y:
Gracias por comunicarse conmigo por este medio, se le agradece tan agradable gesto. X, lamento que te haya sucedido lo mismo y que, al parecer, no tenga ninguna importancia. Y, con su comunicación me doy cuenta que usted es una persona con buenos modales y costumbres.

A los demás, no me queda más que pensar que en su silencio puedo inferir muchas cosas (descortesía, antipatía, indiferencia, aires de superioridad) que ya sospechaba, y muchas otras cosas más. Esta es una buena lecciòn para conocerlos mejor.

Saludos,


Aquí fue cuando recibí una respuesta de Ana María Rodas “poniéndome en mi lugar” y diciéndome todo lo que ya les conté en el post anterior, insultándome en lo personal y poniendo en duda mi capacidad para estar en dicho consejo. Como ella misma me lo pidió, aquí está esta su mensaje:

La razón por la que no te respondí el primer correo que enviaste es porque me pareció de una gran descortesía, y generalmente no suelo responder aquellas notas donde me ofenden. En este caso se trata de una ofensa grupal. Peor todavía.
Pero esta es una segunda vez y no quiero dejar pasar la oportunidad de decírtelo de frente y frente a todos:
Eres malcriada, no sabes medir las consecuencias de tus actos, en general tienes poco conocimiento sobre la literatura nacional y siempre he pensado, aunque no lo había dicho en voz alta, que no tienes las capacidades necesarias para estar en el Consejo. La discreción me obligaba a callar y acepté discretamente tu presencia en ese grupo sin decir ni pío al respecto. Eso es lo que suele hacer la gente bien educada.
Pero ahora que has sacado tan arteramente las uñas, y nos has ofendido a todos, no me siento obligada a seguir callando. Lamento que esta cuestión tenga que terminar así, en lo que a mí respecta, pero no estoy dispuesta a seguir leyendo majaderías. Ni de tí ni de nadie.
No sé cuál será la idea que de tí tengan los otros miembros del Consejo, pero ya conoces la mía. Lo siento mucho; si no hubieras actuado de manera tan poco comedida jamás habrías leído estas líneas. Alguien, en algún momento, tenía que ponerte en tu lugar y esta vez me ha tocado a mí, que suelo ser muy directa y sin dobleces.


Luego les envié la carta que está reproducida parcialmente en mi blog anterior, disculpándome con el resto del Consejo por tener que haber leído el mensaje de Rodas.

El epílogo de este asunto, es que Francisco Morales Santos me envió una amable pero severa carta, en papel, explicándome lo que sucedió. Además, he recibido muchos mensajes de apoyo y simpatía por mi postura, tanto aquí como en el Facebook. Una persona me dijo que esperaba que Rodas y yo pudiéramos “limar asperezas”.

Por último, la misma rodas me dejó este mensaje como anónimo, por lo que no sé si realmente viene de ella, ¿cómo saberlo? De igual modo lo comparto:

Jessica, es una lástima que no hayas incluido en tu blog las dos primeras cartas que nos enviaste, donde nos insultaste a todos los miembros del Consejo. Es fácil mentir, ¿no?

Tienes que recurrir al engaño para difamar, y además, hacerlo público. Los nazis decían que una mentira, cuando se publica muchas veces, termina por ser verdad. A ver cuántas veces vas a protestar por lo que has sufrido con mis comentarios.

La carta que yo envié era de uso restringido, pero ahora ya no lo creo, puesto que te has lanzado a publicar en tu blog, no solo lo que no es cierto, sino lo que te conviene para aparecer como víctima, cuando tú fuiste la que nos acusaste en dos oportunidades, sin razón alguna.

Solo puedes hablar de la edad que tengo... caramba, nunca la he escondido y sí, estoy orgullosa de mis 72 años.

A ver si tienes los arrestos (otra palabra que tampoco usarás porque usamos léxicos diferentes) para publicar este comentario y no te contentas solo con difamarme.


Lo hago público sin empacho. Si de algo sirve, lamento haber tocado el tema de la edad y me disculpo.

Espero que ahora todo quede más claro. Como dije antes, lo único que quiero es distanciarme de todo esto y seguir con mi vida. Amor y paz para todos.

17 comentarios:

La Insuficiente dijo...

Que lamentable saber que este tipo de probelams se den con literatos. Ni modo. Espero que superés esto. Un abrazo para ti.

Chapolita dijo...

Jessi es penosa esta situación, en especial porque creo que mucha gente reconoce el talento y la calidad humana tuya y de Ana María.

Anónimo dijo...

Es una lástima que no pongas la carta donde digas que te insulté para que tus lectores juzguen si te insulté o solo te dije que lo que pienso sinceramente de tí. Ana María Rodas

J M dijo...

Querido Anónimo: aunque dices que eres Ana María Rodas, ahora no estoy tan segura... si no eres ella y publico una carta que yo no escribí estaría mal. Ahora ya me entró la duda. ¿Cómo saber que eres realmente tú?

Anónimo dijo...

Por la sencillal razón, Jessica, que te puedo pegar aquí el correo que te mandé, para que tus lectores realmente lo lean y saquen sus propias conclusiones. Y no creo que haya nadie que quiera hacerse pasar por mí.

Y esto fue lo que te escribí:

Jessica:

La razón por la que no te respondí el primer correo que enviaste es porque me pareció de una gran descortesía, y generalmente no suelo responder aquellas notas donde me ofenden. En este caso se trata de una ofensa grupal. Peor todavía.

Pero esta es una segunda vez y no quiero dejar pasar la oportunidad de decírtelo de frente y frente a todos:

Eres malcriada, no sabes medir las consecuencias de tus actos, en general tienes poco conocimiento sobre la literatura nacional y siempre he pensado, aunque no lo había dicho en voz alta, que no tienes las capacidades necesarias para estar en el Consejo. La discreción me obligaba a callar y acepté discretamente tu presencia en ese grupo sin decir ni pío al respecto. Eso es lo que suele hacer la gente bien educada.

Pero ahora que has sacado tan arteramente las uñas, y nos has ofendido a todos, no me siento obligada a seguir callando. Lamento que esta cuestión tenga que terminar así, en lo que a mí respecta, pero no estoy dispuesta a seguir leyendo majaderías. Ni de tí ni de nadie.

No sé cuál será la idea que de tí tengan los otros miembros del Consejo, pero ya conoces la mía. Lo siento mucho; si no hubieras actuado de manera tan poco comedida jamás habrías leído estas líneas. Alguien, en algún momento, tenía que ponerte en tu lugar y esta vez me ha tocado a mí, que suelo ser muy directa y sin dobleces.

Ana María Rodas


¿Todavía dudas de que pueda ser yo?

Anónimo dijo...

¿O es que te da miedo, luego de haber afirmado que te insulté, que la gente se dé cuenta de que realmente no te insulté? Ana María Rodas

Julio Serrano Echeverría dijo...

Totalmente de acuerdo con Rosa, cuestionar las instituciones desde dentro es fundamental, sin duda el conflicto de fondo no está entre Ana María y tú, o entre el PNL y el Consejo Asesor para las Letras, sino en la forma en que entendemos la cultura y su relación con la vida (entiéndase política, economía, educación, sexualidad, etc). La infraestructura cultural que hemos construido y en la que sin duda todos participamos necesita una profunda revisión, volverla tema de debate, generar contenido, opinión, contrastes, análisis, investigación, sí, un rigor ético e intelectual que nos exige a todos un consecuente esfuerzo y una firme actitud en cualquiera de los sentidos que pueda tener este ejercicio centrípeto y centrífugo de los lenguajes.

Un abrazo para ti Jessica, espero saludarte pronto.

Anónimo dijo...

Te da miedo publicar mi carta, Jessica, ni siquiera has querido publicar los otros comentarios que te envié, incluyendo el que tiene el texto del correo electrónico que te escribí.

Eso, Jessica, a lo mejor no saldrá nunca en tu blog. Pero tú lo vas a saber internamente, siempre. Y de eso no te puedes librar. Hay algo que se llama conciencia y no se puede acallar con tanta facilidad como crees. Ana María Rodas

J M dijo...

Ahoa que ya estoy segura que Ana María Rodas fue quien me escribió, incluí su mensaje en el post y aque ella lo solicitó. Todo en aras de la transparencia

J M dijo...

OJO: no voy a publicar anónimos (a menos que me comprueben su identidad como hizo Ana Maria Rodas). Punto.

Roxana dijo...

Estimada Señora Masaya:
He tenido la oportunidad de leer sus textos y en realidad no me parece que usted escriba muy bien, aunque puede pensar diferente.
Muy por el contrario, Ana María Rodas es una gran exponenete de la literatura nacional, recuerdo que leí sus textos a escondidas y me parecieron maravillosos.
Lamentablemente Señora Masaya, usted no se está haciendo más joven, cuando uno se hace viejo, se vuelve más difícil de tratar. Parece que usted no ha dejado la adolescencia, por lo que cuenta en el blog, tiene más de 30 años, o al menos eso aparenta.
Con relación al premio, por primera vez estoy completamente de acuerdo con él, el señor Noriega ha apoyado mucho al arte nacional, cosa que no creo que usted haya hecho nunca, si no le gusta, pues salgase del asunto y ya, no se enoje porque no quedan sus amigos, no es así la cosa
espero que cuando sea vieja y ande con su abanico quitandose los calores alguien la trate igual que hace usted con Ana María.
saludos, "señora"

Anónimo dijo...

Lo que no termino de conprender, es por qué renunciaste? Me imagino que ha de ser desgastante, pero resultaba un espacio conquistado. Patricia Cifuentes

J M dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
J M dijo...

Roxana: primero que nada, gracias por leer mi blog.
Segundo, qué mal que su perfil no esté disponible, por lo que para mí usted es un anónimo. ¿Podría revelar su identidad por favor?
Respeto sus gustos, está en todo su derecho de apoyar y leer a quién quiera. Qué bueno que le interesa la literatura nacional.
No veo la necesidad de compararme con Rodas, no era necesario. Somos muuuuy diferentes, y como todo el mundo sabe la admiro. Además, a mi me falta mucho por recorrer y aprender.
Entiendo sus comentarios, seguramente se sintió en la obligación de defenderla. Solo me gustaría saber de quién vienen, por favor.
Si lee bien mi blog, verá que me interesa mantenerme joven en mis ideas, nada más.
El premio a Noriega no lo voy a comentar. No tuve nada que ven en eso.
Lo que sí puedo decirle es que de todos mis amigos escritores ni uno se merece todavía dicho premio, les falta desarrollarse más y producir más. Por eso mismo, creo que puedo ser objetiva a la hora de votar pues no le pongo sentimientos. En cambio, Rodas no puede decir lo mismo.
Cuando tenga 72 años espero que vengan no una sino muchas mujeres jóvenes a decirme lo que piensan. La diferencia es que yo planeo aceptar sus ideas y respetarlas. Para eso practico el respeto y la tolerancia desde ya.
Y fíjese que no uso laca, eso es del pasado. Uso una pasta de Rusk para acomodar las mechas de mi "bob".
Ps. No tiene por qué llamarme "señora", porque no lo soy y no me interesa el apelativo.

Roxana dijo...

Estimada Señora Masaya:
en mis tiempos, una mujer mayor de 30 era señora, estuviera o no casada si se le consideraba honorable, cosas de viejita que medio sabe usar computadora.
Que yo no sea conocida en su "circulo" no significa que no exista, es algo prepotente pensar que puede conocer a toda la gente de Guatemala, yo no pongo perfil simplemente porque no sé como se hace y tampoco me interesa, pensé que era suficiente con mi dirección de gmail.
Parte de la tolerancia implica aceptar las críticas, sean positivas o negativas, sin importar de donde vengan, especialmente cuando, como usted, se trata de una persona pública, alguien que está y aparece en los medios y que expresa incluso cosas de su vida privada en público, por eso, en mi época, las mujeres escritoras usaban seudónimos, para que no se metieran con su vida privada, pero el que se expone, se expone con todo y bueno, yo si uso laca, más cosas de viejita loca. y si no quiere que se le llame señora, como en mis tiempos, su asunto, para mi es cuestión de honorabilidad.

Anónimo dijo...

Estimada Jessica, me permito felicitarte por publicar esta correspondencia y ventilar esta situación desastrosa; tal y como lo dijo Julio Serrano es de suma importacia crear debate alrededor de estos premios y de las instituciones que dicen velar por la cultura. Soy joven y tal vez en alguna medida ignorante de la literatura nacional sobretodo, pero si sé, por que es voz popular, que tanto en la literatura como el periodismo nacional muchas de las cosas que se premian y se cubren por los medios, están directamente relacionadas con los intereses de quienes están dentro de ambas instituciones. A este respecto me resulta bastante desmoralizante la reiterada imparcialidad que existe y el cinismo que muestran quienes dirigen las instituciones. Quiero agregar que si bien algunas personas acá insinúan que la cuestión tiene tintes personales, yo no lo creo así y aplaudo el que expongas tu inconformidad.
Evidentemente, el señor Enrique Noriega no tiene responsabilidad alguna en lo que ha sucedido, pero es una pena que quienes homenajean por afinidad no logren comprender que en realidad no homenajean sino minan la credibilidad de todos los implicados.

Me permito decir, que mi esposo ha recibido clases en el pasado con Ana María Rodas, y francamente el concepto que tengo de ella es de una persona honorable, es una lástima que olvidando la mesura y el buen gusto decida obviar las explicaciones que este caso merece para dedicarse en cambio al oprobio, y jactarse además de discreta cuando (puede pensarse de mi persona lo que quieran) en realidad lo que parece es una viejita menopáusica.

Y por último a Doña Roxana me gustaría recordale que en todo esto no es la Honorabilidad de la señora Masaya lo que está en entredicho.

Atentamente,
Berta María Valdez

Noviembre dijo...

Jessica: La literatura es otra cosa, tal vez alma y pasion por la vida, la fuerza de la sangre en tus venas, cuando llegas al punto de ver terminado el trababjo que amas, las letras que caen de tu universo preñando tus páginas y el tiempo que has dado a la esencia de tu vida en forma de tinta. Lo demas no importa

Noviembre